| 6 min | Jose Carlos Alvárez Jiménez

quien está exterminando a nuestros autónomos

Cada vez somos menos en España. La población ha disminuido y envejece a un ritmo alarmante. Según el INE, en los últimos años ha habido más defunciones que nacimientos, una tendencia agravada por la emigración de jóvenes en busca de mejores oportunidades en el extranjero. Este declive demográfico supone un desafío para el sistema de pensiones y la sostenibilidad económica del país.

La clase media se está estrechando cada vez más. La precarización del empleo, los bajos salarios y la creciente desigualdad están erosionando esta base social fundamental. La productividad por hora trabajada en España es un 25% inferior a la media de la Unión Europea, según estudios de FEDEA y BBVA Research. Esta baja productividad es preocupante, especialmente cuando Europa en su conjunto ya es un 22% menos productiva que Estados Unidos.


Nuestra estructura económica se apoya en sectores de baja productividad como el turismo, la hostelería y la construcción. En contraste, sectores de alta productividad, como la tecnología y la industria manufacturera, no tienen el peso suficiente en nuestra economía. De hecho, las exportaciones de la industria española han caído un 9% en el primer trimestre del año, en comparación con una caída del 3% en toda Europa. Las empresas españolas enfrentan mayores costes y menor competitividad, lo que limita su capacidad para crecer y generar empleo de calidad.

La tasa de desempleo en España es aproximadamente el doble de la media europea. Según Eurostat, en 2023 la tasa de desempleo en España rondaba el 13%, mientras que la media en la Unión Europea se situaba en torno al 6,5%, lo cual es un indicador de profundas disfunciones en nuestro mercado laboral.

Otro dato alarmante es que la pensión media por jubilación es superior al salario medio de los jóvenes. Los jóvenes se encuentran cada vez más rezagados en términos de patrimonio neto y no pueden acceder a la vivienda, ni en compra ni en alquiler. Las políticas de vivienda, lejos de solucionar el problema, han contribuido a la escasez de oferta en el mercado.

Por si fuera poco, un 22% de españoles está en riesgo de pobreza o exclusión social, según datos de Eurostat.

¿Quién está exterminando a nuestros autónomos? Aquellos que no quieren que haya personas que dependan de su propio esfuerzo, que asuman sus riesgos y que alcancen sus metas. Aquellos que no entienden que la pasión por el trabajo motiva más que la seguridad de un asiento de por vida. Aquellos que justifican sus argumentos en una norma imposible de cumplir por encima del sentido común más básico.

Y, mientras tanto, como hemos visto en toda la pasada campaña a las europeas, nuestros políticos parecen más interesados en crear un circo romano (lleno de cartas de amor, insultos, retiradas de embajadores) que en abordar estos problemas estructurales. El debate político se ha convertido en un espectáculo (vergonzoso) de confrontación, con poca atención a las soluciones necesarias para enfrentar los retos que tenemos por delante.

Así que, hombre, eso de que vamos como un cohete...