| 8 min | José Carlos Alvárez Jiménez

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Winston Churchill decía que “cuanto más atrás puedas mirar, más adelante verás”. Hoy, al analizar los datos del segundo Barómetro de Adopción de la Inteligencia Artificial en las Pymes, lo que vemos no es un panorama alentador. En 2025, apenas el 2,9% de las pequeñas empresas españolas han integrado la IA en sus procesos. En Castilla y León, la cifra es aún más baja: solo un 1,6% de nuestras pymes utilizan inteligencia artificial.

Y, sin embargo, no faltan normativas, declaraciones institucionales ni discursos que proclamen la necesidad de modernización, digitalización o eficiencia. La paradoja de siempre: cada vez más regulaciones y menos margen para innovar.

Es evidente que vivimos en un contexto en el que el afán recaudatorio y el control desde las instituciones públicas están disparados. La maquinaria administrativa se ha especializado en detectar errores, no en evitar que las empresas se hundan. Y, entre tanto ruido regulador, el 97% de nuestras pymes siguen sin aprovechar una herramienta que puede ser clave para su supervivencia.

Ahora bien, no todo está perdido.

Las empresas que han integrado la IA en su gestión atribuyen más del 70% de su crecimiento a esta tecnología. Herramientas como el aprendizaje automático, la automatización de procesos o la IA generativa permiten competir con grandes compañías y tomar decisiones más rápidas y acertadas, enfocando los recursos donde realmente importan.

Desde Addit llevamos diez años defendiendo que el control de gestión no es solo un conjunto de informes. Es una filosofía de dirección empresarial basada en datos reales, en decisiones bien informadas y en anticiparse en lugar de lamentar.

Hablamos de implantar sistemas que integren contabilidad, previsión de tesorería, rentabilidad por producto y cliente, todo ello automatizado y conectado. De utilizar Power BI no para “hacer gráficos bonitos”, sino para saber en tiempo real si lo que estamos vendiendo nos deja margen. De utilizar la IA para generar alertas tempranas que nos permitan evitar sorpresas desagradables al final del trimestre. Porque el control de gestión, en esencia, es eso: gobernar con conocimiento.

Si vamos a ser fiscalizados, al menos que sea sabiendo qué decisiones tomamos, por qué las tomamos y qué resultados estamos obteniendo.

En un entorno donde las normas cambian cada semana y los costes se disparan, lo que necesita una pyme no es más burocracia, sino más información útil. Y ahí, en ese terreno, es donde Addit puede ayudar. No prometemos milagros, pero sí claridad, estrategia y acompañamiento.

Frente al control y afán recaudatorio que agota a nuestros empresarios, tenemos una oportunidad. Está en nuestras manos aprovecharla.