| 8 min | David Martín

La Callada ya no vale por respuesta

La callada ya no vale por respuesta

No me malinterpreten. No hablaré en esta columna de la mala costumbre, muy denunciada por Larra y muy española, por cierto, de dar la callada por respuesta. O sí, ustedes juzgarán.


Esta medicina, por desgracia, la hemos probado todos los que alguna vez hemos estado en búsqueda activa de empleo y hemos visto como nuestras solicitudes de trabajo quedaban sin una ansiada respuesta, ya fuera positiva o negativa, como si la candidatura no hubiera llegado siquiera a su destinatario

Pues algo similar a esta ausencia de contestación puede ocurrir con aquellas empresas de más de 50 trabajadores que no cuentan con representación sindical, obligadas desde el mes de marzo de 2022 a tener negociado un Plan de Igualdad y que, a la hora de ponerse manos a la obra, tienen que llamar a los sindicatos del sector para negociar dichos planes.

¿Y qué ocurre si los sindicatosno responden a este llamamiento, no porque no quieran sino porque están desbordados ante el aluvión de solicitudes de pymes que reciben? Pues que la callada por respuesta podría aparecer en escena, ya que la norma deja en el aire qué ocurre si los sindicatos no contestan.

No obstante, en la práctica, si estos no dan señales de vida endiez días, la empresa, aunque es recomendable, no tendría por qué efectuar más requerimientos a estos agentes y podría continuar con el proceso de elaboración del Plan de Igualdad. Y digo podría porque, aunque ya tenemos algún pronunciamiento de los tribunales homologando este mecanismo y permitiendo la inscripción de los planes implementados por esta vía, como decimos los de mi gremio, no es un tema pacífico

Lo que sí que son pacíficas, como siempre, son las consecuencias de no tener negociado el Plan de Igualdad, ya que aparte de la preceptiva sanción por parte de la Inspección de Trabajo, estas empresas se juegan el quedarse sin acceso a subvenciones o fuera de los concursos públicos, lo cual no es baladí.

Y es que no puedo estar más de acuerdo con Federico Durán cuando postula que

«el problema es que se hacen normas para empresas grandes en un país de pymes».

Más aún con el caos normativo y obligacional al que últimamente está sometiendo el legislador a las pequeñas y medianas empresas, cuyo último exponente ha tenido lugar el pasado 28 de febrero, cuando nos desayunábamos con que el BOE publicaba por duplicado el artículo 16.1.c) de Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social, artículo que tipifica, por cierto, algunas de las sanciones muy graves para las empresas, porque fue modificado dos veces en el mismo día por dos leyes que entraron en vigor a la vez: una del Ministerio de Trabajo y otra del Ministerio de Igualdad, aparentemente las dos igual de válidas, y que ni el mismo BOE ha sido capaz de delimitar cual prevalece, y ante la duda, la más...cha publicado las dos, a expensas de que ahora, el legislador no de la callada por respuesta.

Perdónenme, pero esto es de película de Berlanga. Yo creía que, después de una reforma laboral aprobada por error en el tiempo de descuento, no me faltaba ya nada por ver en el ámbito laboral. Pero estaba equivocado