Pasar al contenido principal
¿La atribución de los administradores es un gasto fiscalmente deducible ?

¿ LA RETRIBUCIÓN DE LOS ADMINISTRADORES ES UN GASTO DEDUCIBLE EN 2020 ?

Antes de comenzar a escribir estas líneas, confieso he que tenido que hacer acopio de templanza y profesionalidad, contar hasta diez y dar una opinión sosegada sobre la cuestión.

 

Cuesta mucho tener que explicar a los clientes que doce años después, y fíjense bien, después de una reforma mercantil y fiscal, la conflictividad emanada de la retribución de los administradores seguirá vigente.

 

¡ Entremos en Materia !

 

Con la nueva Ley del Impuesto de Sociedades y con la entrada en vigor de la Ley de Sociedades de Capital de 2015, se llego a la conclusión de que la famosa teoría del vinculo se había visto superada por los siguientes argumentos:

 

1.- Los administradores pueden recibir dos tipos de retribuciones, una por su condición de tales, es decir, las funciones indelegables, y otra por las funciones ejecutivas. La inmensa mayoría de la doctrina mercantil y la DGRN, entendió que éstas ultimas no entraban dentro de la reserva estatutaria. Las retribuciones de los consejeros delegados o consejeros ejecutivos, por sus funciones directivas, no debían figurar en estatutos y bastaba con que se acordará dicha retribución en sede del consejo, cumpliendo con las correspondientes formalidades que establece la LSC.

2.- Desde la óptica fiscal, la norma establece con meridiana claridad, que no se entenderá como donativo o liberalidad, «...las retribuciones satisfechas por las sociedades a sus administradores por el desempeño de funciones de alta dirección, u otras funciones derivadas de un contrato de carácter laboral con la entidad.».

 

🔹 Pues bien, el Tribunal Supremo el 22-02-18, dictó sentencia en la que estableció que la reserva estatutaria es de obligado cumplimiento para todas las retribuciones que perciban los administradores, incluyendo las funciones ejecutivas de los consejeros delegados o consejeros ejecutivos.

Con esta sentencia del Tribunal Supremo, empezaron a saltar las alarmas de los asesores fiscales calibrando en qué medida esta situación podría suponer la no deducibilidad del gasto por las retribuciones de los administradores derivadas del ejercicio de funciones ejecutivas, cuando estas retribuciones no estén contempladas en los estatutos.

A pesar de todo esto, desde el punto de vista fiscal, la mayoría de la doctrina tributaria entendía que este tipo de gastos SI eran fiscalmente deducible por dos motivos:

 

1.- La LIS hace un tratamiento diferenciado de las funciones deliberativas y de las funciones ejecutivas, cuando establece que las retribuciones percibidas por las funciones ejecutivas, ya provengan estas últimas de una relación de carácter laboral (general o especial) o de una relación de carácter mercantil, no serán donativo y liberalidad, y por lo tanto serán gasto fiscalmente deducible “las retribuciones de los administradores por el desempeño de funciones de alta dirección, u otras funciones derivadas de un contrato de carácter laboral con la entidad” porque así lo regula el artículo 15 del impuesto.

2.- El art. 15.f) de la LIS, establece que no serán fiscalmente deducibles “los gastos de actuaciones contrarias al ordenamiento jurídico” , se aplicaba según la DGT(Dirección General de Tributos) a aquellos gastos “ cuya realización está castigada por el propio ordenamiento jurídico, como es el caso de los sobornos, de manera que su realización es contraria al mismo y está penada. Esto es, la realización del propio gasto, el gasto ilícito y que, como tal, conlleva pena, es el gasto que no resulta fiscalmente deducible. Dicha ilicitud, sin embargo, no puede atribuirse a la existencia de meros defectos formales, cuya subsanación resulte posible sin consecuencias gravosas” (CV 1788, de 10 de julio de 2017). “

 

🔹 Pues bien, el Tribunal Económico Administrativo Central en la resolución de 17-07-20, concluye lo siguiente:

 

1.- En lo referente al art. 15.e), deja claro que las retribuciones percibidas por los administradores por el desempeño de funciones directivas NO ES DONATIVO O LIBERALIDAD, cercenando cierta interpretación de los órganos inspectores, que reservaban este derecho únicamente a las retribuciones que provinieran de un contrato laboral.

2.- El problema viene con la interpretación extensiva que realiza del art. 15.f), estableciendo que si las retribuciones que perciben los administradores por funciones de alta dirección, no están recogidas en estatutos, esta situación contraviene la normativa mercantil, y por ende, NO serán gasto fiscalmente deducible, al señalar que  “Según el T.S., es diáfano que los contratos con los Consejeros Delegados y con los Consejeros ejecutivos también deben respetar las previsiones estatutarias, […] la existencia de tal retribución sería un pacto entre esas dos partes que iría en contra de lo dispuesto en el art. 217 del T.R. de la LSC y en los estatutos sociales, en suma un pacto contrario al ordenamiento. Pacto contrario al ordenamiento, que, por las razones repetidamente expuestas, nunca podrá amparar una deducibilidad fiscal.

Retribución Administradores Gasto

 

Vista la situación, surgen varias preguntas:

 

1️⃣ ¿Para qué sirvieron las modificaciones normativas del año 2015?

Sinceramente para nada.

 

2️⃣ ¿Tendrán problemas las sociedades que se acogieron a una interpretación lógica y mayoritaria de la norma?

Por supuesto que sí, el TEAC (Tribunal Económico Administrativo Central) ha terminado de abrir la caja de los truenos, y nos ha llevado de nuevo al pasado.

 

 3️⃣ ¿Volveremos a la temida teoría del milímetro?

Mucho me temo que sí, visto que la reserva estatutaria es de total aplicación, poco se tardará en llevar esta interpretación a situaciones del pasado.

 

 

Joaquín Peralta.

Socio Fundador Addit Soluciones Jurídicas y de Gestión.