| 5 min | Jose Carlos Alvárez Jiménez

incrementamos la productividad de tus empleados

Para encontrarte a ti mismo, piensa por ti mismo» decía Sócrates. E intento aplicar esta máxima en mi vida, acompañada de otras, como la que se desprende de la siguiente historia que le voy a contar.

Cuentan las crónicas que en una ocasión llegó uno de los discípulos de Sócrates muy agitado y le comentó al filósofo que uno de sus amigos había hablado mal de él, muy mal, de hecho.

Cuando Sócrates escuchó a su discípulo, le pidió que se calmara y le manifestó que, antes de que le contase nada, el mensaje debía pasar por tres filtros en forma de preguntas. Sócrates solo escucharía lo que le quería contar el discípulo si el mensaje superaba estos tres filtros.

El primer interrogante fue: «¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es verdad?» El discípulo pensó un momento, pero no supo darle una respuesta definitiva.

Luego, Sócrates formuló su segunda pregunta: «¿Lo que vas a decirme es bueno?» El discípulo contestó que no, que no era nada bueno.

Para terminar, Sócrates preguntó: «¿Me va a servir de algo lo que tienes que decirme?» El discípulo dudó, de nuevo, puesto que no sabía si esa información le iba a ser útil o no al filósofo.

Sócrates zanjó el asunto diciendo: «Si lo que quieres decirme no es cierto, ni es bueno ni es útil ¿Para qué querría saberlo?» y no dejó que le transmitiera su mensaje.

Dentro de la relación profesional que mantenemos con nuestros clientes, sobre todo cuando actuamos como consejeros de confianza de la gerencia, necesitamos aplicar estos tres filtros para poder filtrar el ruido de la información.

En primer lugar, nos aseguramos de que la información que le proporcionamos al empresario sea cierta. Para ello transformamos los datos de su entorno en información relevante que le ayude en su toma de decisiones diaria utilizando herramientas como Business Intelligence y ayudándole en la implantación de nuevos ERPs y CRMs. Cualquier herramienta que le permita tener información fiable en tiempo real.

En segundo lugar, algo que saben los que nos conocen, trabajamos para ser útiles. Por encima de todo. Sabemos que nuestro valor está en la utilidad para el cliente. En hacer suyo nuestro conocimiento y nuestra experiencia para que lo pueda aplicar en su empresa.

Y, en tercer lugar, intentamos que nuestro trabajo tenga un impacto positivo en sus organizaciones. Que las haga más competitivas, más ágiles, más rentables, pero siempre desde una perspectiva de desarrollo económico del entorno. Si las empresas abulenses trabajamos unidas en generar un entorno de mayor desarrollo económico, conseguiremos que nuestros hijos puedan irse de Áv