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Plan de Recuperación Minimis, Plan Europeo de Recuperación

PLAN DE RECUPERACIÓN EUROPEO Y EL REGIMEN DE MÍNIMIS

Situaciones absolutamente excepcionales requieren medidas excepcionales: Relajar el régimen de mínimis puede ayudar a la pymes con proyección middle market en sus proyectos de inversión ahora parados.

 

Por todas partes nos “bombardean” con las bonanzas del Plan de Recuperación Europeo y como nos va a ayudar a salir de la crisis provocada por la COVID 19 de una forma relativamente rápida.

El primer pronóstico que auguraba una salida en V fue mutando hacia una salida que a lo que más se parece es al logo de Nike sin embargo, parece que nadie se hubiera cuestionado la posibilidad de que aún no hubiéramos tocado suelo.

Este escenario cobra protagonismo más que nunca. Los confinamientos domiciliarios parecían hasta hace no tanto que solo se darían en una situación muy extrema. Pues bien, ya no es algo tan lejano, tan utópico, tan difícil de repetirse y ya vimos que consecuencias tuvo en la economía cuando tuvimos que confinarnos en marzo

Por lo tanto, no sólo tenemos que centrarnos en construir escenarios de recuperación sino en tener asentadas las bases de la misma para que esta sea una recuperación real y no un mero “rebote”.

Centrándonos en España y en su tejido empresarial, si el verdadero objetivo es la recuperación de la economía, las medidas que se tomen deben estar pensadas para la mayoría del entramado empresarial y no para unos pocos, es decir, se deben enfocar ayudas decididamente hacia las pymes especialmente impulsando a las de más de 5 M € (por su masa crítica y modelo generador de ingresos contrastado ) para llevarlas a middle market que son las pymes que abundan en economías relevantes de nuestro entorno.

Para favorecer, la recuperación y el crecimiento, se debe incentivar la inversión y mantener los flujos de financiación y que de verdad sean operativos. En el caso de la financiación, se actuó con celeridad y se habilitaron las líneas ICO, pero pasados unos meses nos damos cuenta de que hubo aspectos que no se tuvieron en cuenta o que no fuimos lo suficientemente realistas con el escenario que venía.

A día de hoy cuesta creer que la mayoría de los que acudieron a estas líneas de financiación tengan capacidad de reembolso cuando se acabe el periodo de carencia, lo que va a abocar inevitablemente a prolongar esa carencia y a ampliar la duración del préstamo si no se quiere comprometer la solvencia futura de las empresas. Porque si nos limitamos a ampliar carencia a costa de que después la amortización anual del préstamo sea mayor porque mantenemos el periodo del mismo, no habremos hecho más que aquello de:

“pan para hoy y hambre para mañana”

Uniendo las cuestiones no previstas inicialmente en las líneas de financiación con la necesidad de que las líneas de subvención fomenten la inversión entre las pymes nos encontramos con el serio problema que plantea el actual régimen de mínimis. Si antes de la pandemia ya había ocasiones en las que las empresas tenían que hacer “encaje de bolillos” para poder acceder a nuevas líneas de subvención porque tenían que estar controlando las ayudas recibidas en los tres ejercicios anteriores, el hecho de que las líneas de financiación del ICO “consuman” mínimis hace casi imposible poder acceder a subvenciones en los próximos 2 o 3 años y entonces ¿de que sirve que se lancen líneas de ayuda a la inversión en el cambio tecnológico, la expansión internacional o el I+D+i si no se va a poder tener acceso si el cupo de mínimis ya está cubierto?

¿de que servirán las ayudas UE? Quedarán sin disponer como habitualmente sucede.

Quizás es buen momento para plantearse de cara al 2021 que determinadas líneas de financiación o de subvención no computen en el régimen de mínimis o directamente ampliar de forma significativa estos límites.

Es cierto que esto no es algo que se pueda decidir de forma unilateral en España sino en Europa pero antes de plantear las líneas habrá que tener claro que los que más la necesitan las ayudas, las van a tener. De lo contrario, el Plan de Recuperación será un auténtico fracaso.

Era difícil prever las consecuencias del COVID pero no lo es tanto actuar ahora de previsión y elaborar un plan de recuperación que esté aterrizados no solo en la macro sino también en la microeconomía, en la economía real que esta atenazada y podría incentivarse con proyectos de digitalización y mayor competitividad si relajamos el régimen de mínimis ante la excepcionalidad de la situación. Quienes deciden sobre el Plan de Recuperación tendrán que dar soluciones excepcionales a momentos absolutamente excepcionales.

 

 

Daniel Martínez de Castro

Director Financiero

SANTA TERESA